miércoles, 23 de junio de 2010

Renunciar a la culpa

En la educación y en las relaciones se suele utilizar la culpa para que unos hagan lo que otros pretenden. Si un padre le dice a su hjo "¿no te da verguenza lo que acabas de hacer?", lo está invitando a sentirse culpable y a que haga lo que él entiende como mejor.

A los padres y a las madres también puede invadirles una culpa. Por ejemplo, si los hijos no estudian o tienen comportamientos inadecuados. Ante esas conductas, quizá piensen que podrían haber actuado de otra manera cuando eran pequeños y se sienten culpales por no haberlo hecho.

La culpa aparece cuando se produce un choque entre el modelo ideal de conducta interiorizado y lo que se hace en realidad. Cuando alguien está atrapado en la culpa se siente mal consigo mismo, no se gusta, se descalifíca y se siente incapaz de tomar las riendas de su vida.       

En la vivencia de culpa a los niños, se les presenta el miedo a que las personas cercanas no les quieran, pues no se consideran merecedores de su amor.
Como para ellos sentirse queridos es fundamental, tenderán a hacer lo que sus padres, familiares y amigos les digan; para así contar con su cariño aunque el pago sea ceder o anular una parte de sí mismos.

Para abandonar el sentimiento de culpa es necesario dejar la mentalidad dual de que las cosas están bien o mal, que son blancas o negras. Para ello se aceptará que las cosas como están y que cada persona de la mejor respuesta que pueda a cada stuación. No estar acertado ante un problema no implica que haya que sentirse culpable por ello, pues ese "error" se convierte en una ayuda para aprender.

Conviene renunciar al perfeccionismo pues, al darse un nivel de exigencia muy alto para uno y para los cercanos, se repara más en lo que falta por hacer que en lo que realizó y se tenderá a culpabilizar a los demás o a uno mismo de ello. Se asumirá que el compromiso de cada persona es intentar hacer las tareas lo mejor que se pueda, pero no perfectas, dado que la perfección no es  posible.

Se precisa que cada uno asuma la responsabilidad de gestionar sus emociones y educar a los hijos en esa dirección. Si se hace así, se empiezan a dejar las dependencias emocionales y sufrimientos como la culpa. 
Entonces ya no se busca tanto el apoyo y el cariño de los demás, porque uno se valora y se quiere así mismo; ya no se necesita la aprobación de los otros, ni le afectan sus comentarios porque se tiene seguridad y coherencia interna.     


   
 

lunes, 21 de junio de 2010

Sinfonía de amor

Muchas personas creen que es fácil amar y que solo necesita encontrar a la persona indicada. Peor aún, piensan que el problema está afuera y que lo que necesitan es que la otra persona los encuentre a ellos. 

Siendo el amor tan importante en nuestras vidas, a veces pensamos en dejarlo a la deriva, que ya aparecerá el hombre o la mujer perfecta para mí.
Lo curioso es que no pensamos así en otro ámbitos de nuestra vida diaria.
Y en el amor que es la meta que anhelamos muchos, simplemente nos sentamos en la hamaca del quemeimportismo a mecernos y esperar que llegue solo.

Pensar que solo necesito una persona por la que sienta amor, equivale a pensar que voy a ser un magnífico pianista sin estudiar los principios básicos para tocarlo y que solo necesito el mejor piano; y que cuanto lo tenga voy a tocar la 5ta sinfonía de Beethoven..... ilógico verdad!   
En el amor primero debes empezar por ti; muchas veces juzgamos a nuestros candidatos o a nuestras parejas por lo que hemos observado en nuestras familias.
Los ejemplos más comunes son, si tu papá trata mal a tu mamá puedes llagar a pensar que es lo más normal y que así son todas las relaciones. La tía o hermana mayor que siempre le dice a la adolescente, los hombres solo quieren acostarse contigo. O el niño que es criado con la idea de que las mujeres son interesadas y que solo se fijan en la billetera.

Con esas ideas salimos al mundo y llevamos una etiqueta lista para ser puesta en la frente de cada pareja que tenemos; y no nos damos ese gusto de descubrir por nosotros mismos si es o no el indicado o la indicada para compartir nuestra vida.

La baja autoestima empuja a hombres y mujeres a caer en el fracaso de las relaciones. El sentirse inseguro provoca que no deseemos afrontar los problemas y hablarlos, entonces optamos por guardarlos y llenar un saco de resentimientos; el mismo que cuando esta lleno hace que por cualquier cosa explotemos y las consecuencias sean desagradables para la pareja.

Pero también puede ocurrir que tu pareja o tu se den por vencidos antes de que el saco se llene y explote. Que quiere decir, que nos guste o no los problemas de pareja son un condimento para la relación. Muchas veces si no hay diferencia, no se presenta el diálogo. Y la comunicación es el mejor alimento en la relación de pareja y sirve como una retroalimentación para darnos cuenta de lo que nos esta pasando.

Por eso debes ir al encuentro del amor con total apertura ante la vida. Debes liberarte de las cadenas de las experiencias del ayer. Porque si juzgas con los lentes del pasado a tus parejas, no te permitirán apreciar la gran oportunidad que tienes en estos momentos ante ti.

Entonces vayamos más allá; cuando se presenta el veradero amor... es una sinfonía de dos almas que se encuentran y que se reconocen. El cuerpo es solo un vehículo. Y cuando limpies tu alma de bloqueos veras la vida como es y a tus parejas como son en realidad. Verás sus defectos y sentirás amor como en realidad son y lo que te pueden ofrecer.

Entonces de ahora en adelante saquemonos los lentes oscuros, liberemonos de las cadenas del pasado y sobre todo extraigamos las mejores canciones del corazón de nuestras parejas.